Uno de los errores financieros más comunes entre autónomos, especialmente al empezar, es gastar todo el dinero que entra en la cuenta como si fuera beneficio real, sin tener en cuenta que una parte de cada factura no es tuya: corresponde al IVA repercutido y a una futura liquidación de IRPF. El resultado, casi inevitable, es llegar a la declaración trimestral sin liquidez suficiente para pagar lo que Hacienda reclama.
La solución más sencilla y efectiva es tener una cuenta separada exclusivamente para provisionar impuestos, donde vayas apartando automáticamente lo que no es realmente tuyo. En este artículo te explicamos cómo montarlo.
Índice
- Por qué el dinero de tus facturas no es todo tuyo
- Cuánto conviene apartar de cada factura
- Cómo montar el sistema de cuenta separada paso a paso
- Qué tipo de cuenta usar para este fin
- Errores habituales al gestionar el IVA y el IRPF
- Preguntas frecuentes
- Conclusión
1. Por qué el dinero de tus facturas no es todo tuyo
Cuando emites una factura como autónomo, normalmente incluyes dos conceptos que no son ingreso real para ti:
- IVA repercutido: el porcentaje (habitualmente el 21%, aunque varía según la actividad) que cobras a tu cliente en nombre de Hacienda, y que tendrás que ingresar en tu próxima declaración trimestral (modelo 303), descontando el IVA soportado en tus propios gastos.
- Retención de IRPF (si aplica): en facturas a otras empresas o profesionales, es habitual aplicar una retención (normalmente el 15%, o el 7% para nuevos autónomos durante los primeros años) que tu cliente ingresa directamente a Hacienda en tu nombre, a cuenta de tu futura declaración de la renta.
Si no separas mentalmente (y en la práctica) estos importes del resto de tu facturación, es muy fácil gastar dinero que en realidad ya tiene un destino fijado: el pago de impuestos.
2. Cuánto conviene apartar de cada factura
Una regla práctica y conservadora que usan muchos autónomos es apartar entre el 21% y el 30% del importe total de cada factura cobrada, dependiendo de tu actividad y tramo de IRPF:
- 21% cubre el IVA repercutido en la mayoría de actividades (aunque recuerda que a esto se le resta el IVA soportado en tus gastos, por lo que la cantidad final a pagar suele ser menor).
- Un 10-15% adicional ayuda a cubrir la parte proporcional de IRPF que probablemente deberás pagar en tu declaración anual, especialmente si tus clientes no te aplican retención (por ejemplo, si facturas a particulares) o si tu actividad genera un beneficio elevado que te sitúa en un tramo alto del IRPF.
Esta cifra es orientativa: tu gestor o asesor fiscal puede ayudarte a calcular un porcentaje más ajustado a tu situación concreta, especialmente si tienes gastos deducibles significativos que reducen tu base imponible.
3. Cómo montar el sistema de cuenta separada paso a paso
- Abre una segunda cuenta, distinta de tu cuenta operativa de autónomo, exclusivamente para provisión de impuestos. No hace falta que sea una cuenta compleja: basta con que esté separada y que no uses su tarjeta para gastos del día a día.
- Cada vez que cobres una factura, transfiere automáticamente (o manualmente, si prefieres mantener el control) el porcentaje que hayas decidido apartar a esta cuenta.
- No toques ese dinero salvo para pagar impuestos. Trátalo mentalmente como si ya no fuera tuyo desde el momento en que lo apartas.
- Antes de cada declaración trimestral (IVA, modelo 303) y de pagos fraccionados de IRPF (modelo 130), usa el saldo acumulado en esta cuenta para hacer frente al pago, sin necesidad de reorganizar tu tesorería en el último momento.
- Al cierre del ejercicio, si queda saldo sobrante en la cuenta tras la declaración de la renta, puedes traspasarlo a tu cuenta operativa o de ahorro personal, ya que en ese punto ese dinero sí es definitivamente tuyo.
4. Qué tipo de cuenta usar para este fin
No necesitas un producto bancario especializado: cualquier cuenta sin comisiones, sin necesidad de domiciliar nada, sirve perfectamente para este propósito. Algunas características que conviene buscar:
- Sin comisión de mantenimiento, para que el coste de tener esta cuenta adicional no reduzca el dinero que estás provisionando.
- Idealmente remunerada, ya que el dinero puede estar varios meses «aparcado» antes de necesitarlo para pagar impuestos, y una cuenta con algo de TAE te permite generar algún rendimiento adicional mientras tanto.
- Fácil de vincular con transferencias automáticas desde tu cuenta operativa, para automatizar el proceso sin tener que acordarte cada vez que cobras una factura.
- Separada legal y contablemente de tu cuenta personal, si eres autónomo persona física (aunque no sea obligatorio, facilita mucho la gestión con tu asesoría, como explicamos en nuestro artículo sobre diferencias entre cuenta personal y cuenta de autónomo).
5. Errores habituales al gestionar el IVA y el IRPF
- No apartar nada hasta que llega la declaración, confiando en tener liquidez suficiente en ese momento, lo que genera tensión de tesorería innecesaria.
- Apartar solo el IVA y olvidar el IRPF, especialmente si facturas mucho a particulares (sin retención aplicada por el cliente), donde la sorpresa suele llegar en la declaración de la renta anual, no en las trimestrales.
- Mezclar esta cuenta de provisión con tu cuenta de ahorro personal, lo que dificulta saber realmente cuánto tienes disponible para gastar y cuánto ya está comprometido con Hacienda.
- No ajustar el porcentaje apartado a tu situación real, especialmente si tus gastos deducibles son altos (en cuyo caso podrías estar apartando de más) o si tienes pocos gastos y un margen elevado (en cuyo caso podrías estar apartando de menos).
6. Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio tener una cuenta separada para el IVA y el IRPF? No es una obligación legal, es simplemente una buena práctica de gestión financiera personal que ayuda a evitar problemas de liquidez al llegar cada declaración.
¿Qué pasa si al final del trimestre me sobra dinero en la cuenta de provisión? Puedes traspasarlo a tu cuenta operativa o de ahorro una vez liquidado el impuesto correspondiente; el sobrante, si lo hay, es tuyo.
¿Y si me falta dinero en la cuenta de provisión al llegar la declaración? Significa que el porcentaje que estás apartando es insuficiente para tu situación concreta; conviene revisarlo con tu gestor y ajustar el porcentaje de cara a los siguientes trimestres.
¿Puedo usar esta misma cuenta para ahorrar para otros objetivos del negocio (inversión, colchón de emergencia)? Es preferible no mezclarlo, para mantener claridad sobre cuánto dinero está realmente disponible para el negocio y cuánto ya está comprometido con Hacienda. Si quieres ahorrar para otros objetivos, es mejor abrir una tercera cuenta específica para ello.
7. Conclusión
Separar físicamente el dinero destinado a impuestos del resto de tu facturación es una de las prácticas más sencillas y efectivas para evitar sustos de liquidez como autónomo. No necesitas ningún producto bancario complejo: basta con una segunda cuenta sin comisiones, un porcentaje de provisión ajustado a tu situación (orientativamente entre el 21% y el 30% de cada factura), y la disciplina de no tocar ese dinero hasta que llegue el momento de pagar.
Última actualización: septiembre de 2026.